No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



viernes, 31 de enero de 2014

Pescaditos de vaca empanados.

           Ahora Flor lo acompañaría a la cocina, pensó, y entre el perfume del aceite del horno, el vino y el tabaco se besarían bajo la luz de una lámpara de bajo consumo. Y todo sería dulce y armonioso como una melodía de Chopin. Y él le pulsaría las costillas con la sorpresiva inocencia de un niño que descubre el sonido de las teclas de un piano. A lo mejor le doblaría los breteles hacia abajo e intentaría torpemente bajarle el vestido, mientras ella soltaba una risa de amor contenida. Y él le besaría la nariz y luego, cansado, intentaría sacarle el vestidito por encima de su cabeza, mientras todo se volvería torpe como un tropiezo de elefante. Y ahí, la luna, curiosa y miedosa, le tomaría las manos y se las llevaría hacia sus tetas. Y dos cuerpos desnudos serían uno, mientras las milanesas se quemaban...
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