No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



jueves, 15 de noviembre de 2012


Estamos llenos de instrucciones, reglamentos, leyes para convivir. Recetas que nos indican qué debemos hacer, para suavizar de nuestros instintos, para que todo no sea una sucesión de hechos improvisados, imprevisibles.
Pero a lo mejor, no todo tiene un libreto, no todo puede planearse, no todo tiene una forma definida, no todo puede agruparse con datos estadísticos.
A lo mejor, hay algo, algo que no comprendemos, ….algo tan grande que se nos escapa, algo que no puede seguir leyes o instrucciones. Algo inmanejable.
Mientras tanto, vivimos así, aferrados a lo que recordamos, a lo queremos, a lo que pensamos que podemos llevarnos y va a estar con nosotros siempre…..
A la larga nos damos cuenta; no somos cajas de caudales, puertas oxidadas, o luces invencibles, inmutables. Somos frágiles, somos los instantes que recordamos, los que podemos enumerar. Los instantes que nos dejan narrar. Somos momentos superpuestos con intereses yuxtapuestos que tironean los cordones de la camisa de fuerza del mundo.
Hasta que un día el tiempo se cansa de nosotros, y entonces abrimos los brazos, sin temer a nuestro instinto, y somos capaces de usar palabras que nos acercan, y eso que buscamos, simplemente; aparece. 
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