No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



martes, 5 de febrero de 2013

Amoriando. (Hojas sueltas del diario de una galeanista).

Los sentimientos siempre tracionan. Imagínese mi historia. Tiempo atrás conocí al amor de mi vida. Le pedí un hijo y me lo dio. (Pausa). Me dijo: “total tengo tres, y al chiquito no lo quiero tanto porque no hice a tiempo a encariñarme. Es morochito, me dijo, pero si querés le podés decolorar el pelo y queda joya, casi rubio.” Un  horror. Me lo quedé, obvio. ¿No saben que el amor es confusión? El amor te confunde. Si no confunde, no es amor. ¿Dónde se ha visto un enamorado con las ideas claras? No se ha visto, ni se verá. Para enamorarse hay que confundirse, y sufrir, sobretodo. Sufrir un montón. Sufrir mirando la pared, mirando un pañuelo. Yo sufro mirando a mi hijo, que no es mi hijo. Y cuando viene y me pregunta por el padre, se me parte el alma...
El amor, es un tema de precisión.
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