No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



lunes, 1 de marzo de 2010

Siempre que llovio, paro

Alguna vez me comentaron que los radioaficionados, por costumbre o alguna razón más valedera que ahora mismo no tengo intenciones de recordar, sólo tienen permitido hablar de temas superfluos, sin compromiso, cosas objetivas: clima, hora, ubicación, distancias, etc…
De ninguna forma se habla de temas como política, religión o historia, donde se debe tomar una posición, defenderla y discutir.
Esto me hace pensar que esta actividad es una forma de comunicarse sin comunicar, o de dialogar sin dialogar. Me es difícil encontrarle algún sentido. Seguramente la magia se encuentra en mover hábilmente las perillas o pasar largas horas acomodando la antena para poder captar algo.

Por alguna razón el oficio de remisero y/o taxista, también atrapa una necesidad de dialogo de temas mundanos sin compromiso. Cito el ejemplo más clásico: el clima.
Tal vez sea porque es uno de esos oficios que ligados al área de los servicios, en donde el trato es cara a cara (o cara, nuca) y el mismo cerebro es el que predispone mecanismos para ganarse una propina, que obviamente no va a existir, dado que nadie le deja propina a los remiseros.
Otra razón puede ser que sea un mecanismo de defensa. Hay gente que se incomoda con el silencio y debe llenarlo con palabras. En alguna conversación perdida, sin alcohol en sangre, alguien concluyo que no poder mantener el silencio sin incomodarse, y dejarse guiar por la ansiedad de hablar, es un síntoma de neurosis. De igual manera, la gente que no soporta la soledad. (Copy y paste mental).
Otra razón, más simple, es la guerra contra el aburrimiento.
Cuando me descubro hablando del clima con gente con la cual considero es más interesante hablar de otra cosa, simplemente pido “cortar con esta charla de remisero”.

Algunos días atras tuve una conversación con un remisero. Obviamente comenzó a hablar del clima. En momentos así, siempre me debato internamente entre mis ganas de permanecer en silencio y pelear contra mi antipatía, dejando simplemente salir las palabras. Por alguna razón, tal vez lo simpático del roce de su panza contra el volante o el tono de gordito contento u otra cosa, me deje llevar y comenzamos hablar: que calor que hacia……que años atrás no hacia tanto calor…….y finalmente terminamos hablando de la terrible lluvia de algunos viernes atrás.
Palabra va, palabra viene, como sentencia final, el remisero suelta la siguiente frase: “Siempre que llovió, paro”.
A lo que le sigue un pequeño silencio y me viene a la mente una frase parecida, que debe ser de alguna canción de desamor de algún cantante latino o un tema de dos tonos de algún tano que canta en español con una pronunciación malísima y suelto: “Después de la tormenta, siempre sale el sol”. Segundos después agrego: “Y sino sale, me lo imagino”, utilizando alguna forma de expresión muy mía. Por alguna razón, comenzamos a reírnos, dando por concluida la charla.
Me quedo pensando en la frase y finalmente me doy cuenta. No fue casual como la termine.

Años atrás luego de ver “Una mente brillante”, quede sorprendido. Independientemente de lo bueno de la película, del argumento, de la historia, de lo bien que esta contada, de los profundos ojos azules de Jennifer Conelly, de la magia de encontrar patrones repetivos, de la seducción que me produce la locura, de lo genial de la escena donde tratan de seducir a la rubia y como Nash modifica la frase de Adam Smith ("In competition, individual ambition serves the common goal. Every man doing the best for themselves and for the team"), o de como el amor se perpetua en situaciones difíciles, lo que realmente me sorprende es como Nash se asume como loco. Como acepta que las personas que veía no eran reales, decide seguir viviendo aceptando eso y conviviendo con sus alucinaciones, dado que no había una solución posible para su problema.

A partir de eso, medito: La verdadera inteligencia se basa en la capacidad de dominar los problemas y no permitir que sean los problemas los que nos dominen. Los que tiene solución, pues se solucionan, y los que no, simplemente, se convive con ellos, se aceptan.
Si llueve, esperamos que pare, o buscamos un paraguas. O simplemente, salimos a caminar bajo la lluvia.
Después de la tormenta, siempre sale el sol, y si no sale, pues bien, ¡lo imaginamos! A nadie le hace mal vivir, un poco, en un mundo de fantasía………..sigo confiando más en mi capacidad de sonreir y reirme que en cualquier otra cosa…..más cuando a Buenos Aires se le ha dado por llover tanto…

Pd: Me queda en mente la maravillosa frase de "In competition, individual ambition serves the common goal. Every man doing the best for themselves and for the team", aunque sospecho que la intención de John Nash era solamente bajarse a la rubia, y de casualidad encontro el “equilibrio de Nash” y modifico la teoría del juego. No termino de entender para que tanta matemática, buscar el punto en el que todos ganamos, es sentido común!
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