No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



viernes, 19 de marzo de 2010

Vivir, es la busqueda de la pasión.

Con 29 años, a pesar de aparentar 30, piantao, aunque sin perder la cordura, me he pasado la vida en el lento camino de aprender estudiando: primaria, secundaria, universidad, posgrado y maestria.
He pegado un salto de las aulas de los hermanos maristas (o maricas, ya no recuerdo con claridad) a las del honorable Jorge Newbery, a ensuciarme las manos con el torno, construir aviones de madera balsa, estudiar derivadas e integrales, resistencia de materiales y hacer los planos (a mano) de un gato hidràulico, que vaya a saber Dios si podría levantar algo; e incluso he llegado a vestir, con despreocupación, la banda blanquiceleste de segundo escolta. Camine, durante años, 7 cuadras para tomar un colectivo que me deje a 12 cuadras de la universidad peor construida del mundo (por lo tanto del Universo), mezcla de bunker con monoblock de Fuerte Apache y con baños perfumados con esencia de culodemono. Con el posgrado/maestria, descubri que para cruzar las vìas del Sarmiento por Medrano: hay que tener paciencia y que no sòlo los poetas viven del verso.
En cada etapa aprendi centenares de cosas: que la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa, que 1 litro es un decímetro cúbico, que el acero tiene un límite elástico, que a mayor dureza; más fragilidad, que la energìa no se destruye, que la fuerza es un vector y tiene sentido, dirección y módulo, he diseñado trenes de engranajes, máquinas, automatizaciones, proyectos de inversión, he tenido que estudiar el proceso del aceite de soja, calculado la iluminación de una planta industrial, las franquicias, el fordismo, el valor actual neto, la teoría de las organizaciones de mitzberg, y bla, bla, bla
Personalmente, siempre estoy dispuesto a aprender, pero no siempre me resulta simpático que me den lecciones.
Y considero que aun me quedan varias cosas para aprender, como por ejemplo, abrir una cerveza con un encendedor o cazar babosas.
Y a pesar de todo, he aprendido otras cosas lindas fuera de las aulas: que el orden es hielo, fernet y coca, a conocer un mundo lleno de ilusiones, que un beso puede ser más dulce y más profundo, a recorrer la distancia corta entre el cuello y la oreja de una señorita, a reirme de mi yo superficial y mi yo íntimo, a amar la trama más que el desenlace, a defender los amores incondicionales, a ordenar y desordenar letras, a doblar un melodía con la voz de una tercera más alta, a mentir alegremente las verdades más tristes y la gracia de los acordes invertidos.
Pero lo que más me sorprendio es ver que para muchos la vida es una búsqueda de poder: la casa en un country, los contactos, la fama, la 4x4, el poder decidir sobre otros, el poder de golpear un puño cerrado contra la mesa, o simplemente el poder garchar.
Pues para mi, la vida debe ser la búsqueda de la pasión. La pasión por hacer y deshacer, por crear, por amar. Uno debe estudiar con pasión lo que apasiona hasta que la pasión desaparezca. Uno debe llevar adelante la profesión que lo apasiona, y por eso estoy seguro de no haberme equivocado. Incluso por la gente que he conocido: los aranda, los vazquez, los piedrabuena, los lamothe, los ogas. Pienso y vivo como un ingeniero, que se alimenta de todas las actividades que hace: actuar, cantar, escribir, reir, decir boludeces y emborracharme.
La pasión se manifiesta como se manifiesta: enamorarse sólo un día de la fiscal de la mesa electoral, defender una postura, golpearse la pierna para que una mucama rubia se siente en tu pierna, negociar con un proveedor, cantar en un casamiento, entrar al grito de “Hola Vale” a un bar, ordenar una producción, pasarle el hilo a un expediente o simplemente doblar la espalda para ponerse a la misma altura que los labios de una petisa.
Me levanto cada día con la intención de mandar a la mierda todo aquello que atenta contra mi pasión y mi capacidad de crear.
Me encontrado con tres clases de personas, las que simplemente no entienden de que hablo o sobre que hago chistes, los que se han decidido a ignorarme y los que me festejan y disfrutan cada una de mis ocurrencias, idioteces, barbaridades, guarangadas y, porque no, cada canción que canto. Pues yo vivo, apasionado por estas últimas, por las risas y sonrisas de esos que son tan tontos como yo.
Hoy reposo la capocha en la almohada con la tranquilidad de que algunos sueños van a cumplirse, la certeza de que otros van a seguir siendo sueños y, lo único que realmente me preocupa, la ansiedad de no verse cumplir otros. Pero como dijo Jung: “Los sueños son tan simples o complejos como el soñante y siempre estan un poco por delante de la conciencia”.
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