No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



domingo, 25 de julio de 2010

Con las medias puestas...

Claro…que difícil se vuelve esto. Yo quisiera decirle varias cosas, y al mismo tiempo, guardarme un baulcito de silencio algunas otras, como para no soltar todo. Yo siempre recuerdo que el polaco Goyeneche (siempre que digo palabras terminadas en “eche”, me acuerdo de mi tío que solía utilizar una rima grotesca), decía que los silencios también se cantan. Y si lo pensará, se daría cuenta que es verdad. Si uno sabe como manejar el silencio, puede resaltar todo lo que viene después.
Pues claro, me es inevitable pensar en el roce de mi mano sobre su espalda. En ir dibujando con mi dedo índice una figura curvada y lenta, esquivando sus lunares, verrugas y granos de punta blanca. Y después que se de vuelta y juguetearle con el anular en el pupo y descartar la pelusa que se le atora.
Que lindo es empalagarse en su saliva, e ir descubriendo lo que ceno anteanoche y al mediodía. Pasarle la lengua por las encías de a poco, en cámara lenta. Ayudar a la limpieza de la placa bacteriana y ahorrarle los pesos que invierte en Licterine.
Yo soy de los que creen que la sensualidad se debe mantener hasta el última instante, pero hoy, no hay caso, con este frío, no tengo otra opción; esta noche la cojo con las medias de lana puestas. Espero que sepa disculpar este ataque de insensualidad.

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