No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



jueves, 5 de enero de 2012

Puff, llego la hora de uno de esos post emotivos.

Ya comenzado el 2012, no tengo más que agradecer, que decir gracias, muchas gracias, a los que pasaron, a los que leyeron, a los que lo intentaron, a los que les gustó un poquito, a los que se hicieron seguidores, a los que se lo pasaron a algún conocido, a los que mintieron y tiraron buena onda, a los que tiraron buena onda, solo por eso, por tirar buena onda, a los que hicieron comentarios, a los que repostearon, a los que respondieron mails, a los que se bancaron las mails de “propaganda”, a los ayudaron incluso estorbando poco, a todos y todo lo que me dan ganas de seguir escribiendo, de seguir contando historias, que de eso se trata: contar historias, de la mejor forma que uno pueda. ¿Para qué? ¡Para contarlas! Simplemente, para eso.
Hace unas semanas (varias) me crucé algunos mails con una amiga. Hacía unos días, había renunciado a mi trabajo y nos puteamos, porque ella había empezado a trabajar pocos días antes (luego también, de renunciar), y no pudimos combinar ni siquiera hacer un viaje corto, aprovechando nuestro estado de desempleados, no sé, ir a ver las ballenas o algo así.
Ella se quejó de que yo había tardado demasiado. Me acusó de haber dado vueltas tres semanas. Terminamos hablando de lo que yo llamo “síndrome de clavadista” que es lo que sufre el tipo que se tira de cabeza al primer charquito de agua que ve, sin importarle nada.
-It´s no better to be safe than sorry – me dijo ella.
Interpreté la frase como aquella que dice que es mejor arriesgarse y pedir disculpas que no hacer anda y pasar por dormilón. Y le dije que no me cierra, y le dí un ejemplo.
“Si salgo a tocar tetas, de 30 tetas que toque, medio de sopetón, supongamos que ande con suerte, y 4 me vaya bien. Y al resto le pida disculpas o perdón.
Pero ¿el durante? Seguro de las 30, algunas eran desagradables como tocar una bolsa de basura, otras chiquitas como botoncitos y alguna que otra este buena. De las 4 que me fueron bien, dudo alguna que este buena. Porque la teta buena hay que ganársela con esfuerzo, no sólo con el riesgo de poder pedir disculpas después.
Hay que buscar la teta que a uno le guste, y ganársela de la forma que uno se sienta bien. Como para después contar una linda historia.
Porque lo importante son las historias, y más que las historias, la forma en que se cuentan. Sino, agarra Rayuela de Cortázar y trata de contar la historia vos. Una cagada.
Y en el durante, aprovechar las tetas que se presentan como oportunidad, como para no olvidarse como es tener una teta.
Reemplaza "teta" por lo que quieras, (trabajo, marido, dinero, amigos, etc...) y adecua un poco las formas y los verbos, y tendrás una frase de un libro de autoayuda, como los de Osho o José María Domínguez, cierta como que después del domingo viene el lunes”.
Pensé: No vale la pena ir tirándose a la pileta todo el tiempo, porque se pierde el foco. Hay que ir viendo cuando vale la pena y cuando no.
Me cuenta que se incomodó cuando reemplazo teta por marido.
Le contesté:
“No tenés que buscar marido, tenés que buscar una historia, una que te guste e ir contándola de la forma que te sientas cómoda. No importa que sean un par de renglones, lo importante es lo que se cuente. Y cuando se termina, la archivas. Así, hasta encontrar una historia que este demasiado buena para terminarla.”
Lo que importa, es ir viviendo, por la curiosidad, buscando historias, para poder contarlas. ¿Qué quisiera yo de mi vida? Ser eso, un contador de historias. El resto, va, pasa, aunque duela, o no. ¿A quién le importa, en tal caso, mientras haya una historia, linda, para contar?
Sin más, adjunto el regalo más simple y lindo que me hicieron en estas fechas.



Por un 2012, muy "escribido", bien o como salga…como dice alguien: ¡SALÚ!
En breve, me tomaré unas vacaciones por lo que puede que se interrumpan momentáneamente las entradas, pero volveré, con más, por más, ¿por qué no?
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