No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



domingo, 10 de marzo de 2013

Los ojos.


Esta ventana, a veces, se hace enorme, como si el cielo mismo se fuera a acercar y comerme con sus dientes de nube blanca, o pasarme la lengua de pasto verde por la mandíbula. Otras, se vuelve tan pequeñita que apenas me deja espacio para sacar un ojo. Prefiero hacerlo con mi ojo izquierdo, lo elijo, lo prefiero al derecho.
Mis ojos son asimétricos, uno es enorme e indominable, casi como si no me perteneciera. Pero, a pesar de ello, le creo todo, le consuelo sus imágenes tristes con la total aceptación de lo que me representa, del entramado ingenioso que me convida. En cambio al otro, con el párpado hinchado, el iris irregular e indefinible entre marrón oscuro y claro, no le creo, no me trago ninguna de las cosas que intenta meterme en el cerebro. Desconfianza de algo que parece mío, que ha estado conmigo desde siempre y sin embargo, siento que intenta traicionarme, intenta hacerme ver las cosas a su modo.
Lo interesante es el contraste, como se manejan uno independientemente del otro. Mis ojos no hablan el mismo idioma, no se entienden entre ellos, son compañeros que me acompañan mostrándome las cosas desde dos perspectivas diferentes, y aquello que llamo libertad, es simplemente el hecho de poder aceptar una en lugar de la otra. Así es la vida.
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