No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



miércoles, 18 de diciembre de 2013

La vecinita - Ataraxia. Revista Periplo

Árbol viejo cae, hace trizas la medianera.
Mi cabeza; hervidero de palabras puñeteras. Bronca que fecunda perros rabiosos. Muevo los brazos como si fuese a detener un avión. Me hundo los dientes en el índice, parezco un italiano mafioso escapado de una película de Hollywood.
Mi vecinita, cabeza rapada, paz guardada en los bolsillos, una figura que camina o flota sobre los escombros, me mira y sonríe.
«Siempre que uno se enoja, es con uno mismo».
Es de noche y le brillan los ojos, como un poema de Girondo o las palabras de Jeanette diciéndome si puedo abrazarla.
Entonces un rallentando, aquella figura copiada de un cuadro de Goya se convierte en mi madre que viene a contarme que de pequeño quería ser recolector de basura, y el ruido de las bocinas de los autos se armonizan y parecen musiquita de jazz.
De a poco todo es una calma que me desata las zapatillas para caminar descalzo en un pasto acolchonado. La tierra y las ramitas me besan los dedos de los pies.

Me siento y escribo, como nunca.
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