No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



sábado, 7 de junio de 2014

Marimé.

   Un gitano en un descampado. El viento le despeina los cabellos. Se agarra los pelos con violencia, con vergüenza, para tapar los lugares pocos poblados. Lleva la camisita abierta, blanca con pintas grises, de solapas anchas. Abre los brazos. Mucho viento. Tiene dos atados de Melbourne, y un paquetito casi vacío de fósforos.
    Abre el paquetito y cuenta cuatro.


Ismael: Lumbre. ¿Quién tiene lumbre? Luz que rompe oscuridad. Tengo los pulmones limpios de tan poco fumar. Limpios; como mi sangre; pura; wuzho. No me mezclo, soy cepa pura. Sangre que es limpia, por única. (Intenta encender un fósforo, la combustión se inicia pero apenas pasa a la madera, el viento la vence).  Marimé. (Intenta encender otro fósforo, mismo caso). Siempre intentando, fallar y fallar y huir. Siempre huir. (Intenta con el tercero).  Gitano que no fuma; gitano marimé. Viento que despeina. (Intenta con el último y se rompe al medio). Madera insípida. Viento pulgoso, trae coplas de gauchos, de criollos; sangre sucia. ¿Qué querés? La palabra lo es todo, ¿qué querés? ¿Llevártelas? Entre gitanos la palabra es todo, lo escrito se vuela, no vale nada…nada…Porque está lo puro y lo que no. Está lo blanco y lo negro; y está bien. Porque está el fuego que quema y el agua que apaga. El sol y la luna. Lo que es, y lo que no.
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