No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



domingo, 27 de marzo de 2011

Hoja en blanco.

“Intenté escribir y al principio era muy difíci

enfrentar la hoja en blanco. Han pasado los años

y sigo sintiendo el mismo temblor en las rodillas”.

Eduardo Galeano, en un reportaje.


Tiempo atrás, en una salida con Lorena, peti y Macchi, las chicas contaron que solían debatir acerca de si el hombre es bueno o malo por naturaleza. Si nace bueno y se hace malo. Que si son los mismos hombres los que los hacen malos. O que el hombre malo, nace malo. Luego de haber sido acusado de tener opiniones a lo Karina Jelinek, me limite a respirar.


En estos días, salí a caminar por Morón, y pase por la puerta de la escuela donde iba a la primaria, y como siempre, me detuve a mirar. A mirar la puerta, y tratar de visualizarme, saliendo, con ese delantal gris horrible que nos hacían vestir, con la cara de pelotudo que me acompaño hasta que decidí abandonarla y declararme como lindo guacho. Y me vi, correteando, con esa mochila enorme cargada de libros que ni recuerdo. Ahí es cuando empecé a pensar, en lo pasado, en lo presente y en lo futuro. En como han ido cambiando las cosas, y como se han mantenido otras. En las personas que me cruce. Las decisiones que tome, algunas asustado por lo que podría pasar, otras más seguro, otras sólo basándome en sensaciones. Las cosas que abandone. Las cosas que gane. Las cosas que perdí. Las cosas que deje perder.


Pues bien, es ahí, frente a mi escuela primaria, el Instituto San José de los hermanos maricas, que tome mi posición.


El ser humano nace. (PUNTO). Es una hoja en blanco, desde el principio. Luego vemos. A algunos les toca una hojita minúscula, como un boleto de colectivo, a otros una tan enorme y tan blanca que no les alcanza la vida para llenarla. Algunos, tienen una hoja de cuaderno A4, con un color que no cansa la vista, otros una hoja gruesa, de cartulina, de color negro, y se las arreglan escribiendo con lápiz blanco. Hay quien tiene la hoja bien cortadita, con rengloncitos parejitos, y otros les toca la hoja cuadriculada. Otros una hoja cortada con los dientes. A otros les toca un pedacito de hoja que sus padres le arrancaron a su hermano.


Joaquín es una hoja blanco, Violeta es una hoja en blanco, Lorena era una hoja en blanco, con rulos, pero una hoja en blanco, Hitler era una hoja en blanco, Gandhi era una hoja en blanco, yo fui una hoja en blanco. ¡Ni bueno ni malo! Y después se ve; los padres prolijos, marcan los primeros rengloncitos, y tratan de que no nos vayamos al carajo. Otros, más alteraditos, te llenan la hoja de cuadraditos, te exigen letra imprenta: una por cuadradito. Los más hippies, se relajan y te dejan escribir como pinte. Los hermanos, te ayudan, y si sos inteligente te copias y no repetís lo que no hay que repetir.


Después viene la habilidad y la inteligencia de uno, porque el camino se lo traza uno, y si con el espacio que tenes podes hacer algo lindo y que otros quieran leer y disfrutar. La inteligencia esta en la capacidad adaptarse a lo que se tiene. La felicidad es la capacidad de adaptarse al cambio.


Hay que gente que es feliz como en un cuentito corto, de esos que empiezan con “Había una vez” y terminan con “y fueron felices y comieron perdices”, otros quieren una trama enmarañada, con pasajes tétricos, perversos y psicópatas. Estan los que necesitan ser vulnerables a todo, los que sufren hasta con mirar el sol, los que le ponen el hombro, los que no le ponen nada, los que estan tan muertos por adentro, con párrafos tristes, los que hacen listas de gente que cagan, los que siempre se quedan sin tinta, los que rompen siempre la punta del lápiz. Los que se atropellan y nunca cierran una idea. Hay algunos, que por más esfuerzo que pongan, siempre serán eso: una hoja en blanco.


Algunos se la pasan mirando las hojas ajenas, y se dedican a escribir mierdas sobre eso y otros no despegan los ojos de la suya, sin importar que este escribiendo él de al lado.


Si queres escribir con faltas de ortográficas o tachar de sobremanera, esta en vos. Si queres repetir siempre los mismos nombres, y lugares. Nunca falta alguno que a los 20 años ya casi no tiene espacio para nada, y el que a los 60 se da cuenta que dejo demasiados espacio en blanco. Y por suerte, no falta el que a los 30 relee todo y empieza a escribir de otra forma o en otro idioma.


Porque, al fin y al cabo, uno es lo que va escribiendo en esa hojita, aunque muchas veces nunca relea que mierda dice, o que escriba sin tener en cuenta un hilo conductivo, que vaya saltando de relato en relato. Decididamente, uno puede ser tan malo y tan hábil que nadie pueda darse cuenta, y tan eficazmente bueno que poca gente lo note.


Y ni hablar del vocabulario, porque al fin y al cabo, las palabras te limitan. ¿Si no encontrás una palabras para describir lo que queres decir? ¿Que pasa? ¿Eh? Ahí: Inteligencia: dibujito, señales, puntitos suspensivos, signos de pregunta o de exclamación, tildes y demases. Están lo que escriben con cursiva, rabiosa, y desprolija, lo obsesivos, que usan regla para apoyarse, los que usan imprenta, los que redactan para el orto, los que no entienden lo que escriben, los que hacen letra chiquitita, los que garabatean. Los que usan metáforas hasta para decir que tienen sed. Los complicados y rebuscados, y los que de tan simples aburren. Los que por falta de energía no escriben o escriben tan suave que no da gusto leerlos. Pero, ¡hay gente que te da ganas de leer! Desde el principio al final. Disfrutarlos, mirarlos escribir.


Por mi parte, trato de alternar. El gustito de la vida esta en los matices: por algunos párrafos, intento ser prolijo y simple, en otros rebuscado, en otros directo, en otros oscuro, en otros guardo silencio, en otros dibujo caritas sonrientes, en otras me hago el chistoso, en otros filosofeo, en otros sólo hablo de vino y mujeres, otras dibujo, y en otras tiro un pentagrama, negras, corcheas y blancas. A veces escribo rápido, y otras l e n t o. Tal vez, tratando de que nadie realmente se de cuenta que como soy (un psicólogo por acá?!?!?) o simplemente para no aburrirme. Pero con la seguridad de que soy un buen tipo. Algunos no me entienden un carajo, otros no les interesa, y a otros les encanta; pues yo vivo para estos últimos que se dedican a reírse de las mismas boludeces que yo. Y los otros…bueno, ¡que lean otras hojas!


Mi deseo es que Violeta y Joaquín, aprendan a no escribir Amor con H, a no poner acento en cosas que no se merecen poner acento, a llegar al costado de la hoja y no tener que apretar todas la letritas, a entender que algunos nombres no se merecen que uno los escriba con mayúscula, a no tener que usar palabras para decir algunas cosas, a escribir infancia de corrido, a no poner puntitos suspensivos cuando hay que poner punto final, a no poner coma cuando va punto seguido, a poner signos de exclamación cuando la ocasión lo amerita, a no vivir bajo el signo de pregunta, a no medir todo por el signo de pesos, a poder meter un pie de página, a poner dos puntos, a no tener que ponerle comillas a todo, a poder borrar, y no tener que tachar todo el tiempo. A no comerse las preposiciones, a dibujar, a apretar el lápiz, fuerte, cuando hay que ser fuerte, y livianito cuando hay que ser livianito, (porque a veces hay que ser livianito). ¡El hombre nace! No es, ni bueno ni malo. Esto todo en él, en lo como lo críen, en como crezca, de quien se rodee, en como lo potencien, en la confianza que le infundan, en la magia que le regalen, en el cariño, en los abrazos que reciba y de, en como bese, en como abra los ojos a la mañana, en las cosas que le den alegría, en las cosas que le den tristeza, en como oculte el llanto, en como contagie la risa, en como se rie de si mismo, en lo que quiere poner en esa hoja, en como se las arregle para escribir en esa hojita, cuando hay gente que te mueve el codo. Si quiere poner mierda: pues será una mierda, y si sólo quiere poner cosas lindas, pues…supongo que se ganará mi respeto.


He aquí, mi posición innegociable ante las suposiciones y meditaciones de dos damitas, que borrachitas, filosofean.


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