No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



martes, 23 de agosto de 2011

Los portadores de pecas - I, II, III & IV.

A los portadores de pecas, por las causas comunes.
I

Vos sabes, los portadores de pecas, hemos crecido escuchando que nos salpicaron con mierda, y nos tapamos la cara con un colador, y ya esta bien, ese chiste sólo nos hizo gracia las primeras cinco veces.

Yo compro la historia que escuché el otro día, en la plaza Guemes, en Palermo. Una abuela le hablaba a su nieta. Ella, colorada y pecosa, casi en llanto, se quejaba de sus pecas. Y su abuela le decía que si la inocencia hubiera de tener un color, ese color sería marrón. Y que las pecas, no son otra cosa que las manchas de la inocencia con que Dios nos salpicó a cada uno cuando nacimos. Y, por supuesto, algunos se han atajado demasiado bien y no tienen ni una sola peca, en cambio otros han agarrado un colador y así les ha quedado la cara. Las pecas son marquitas de inocencia. Y que no tenía que avergonzarse, porque la inocencia, es un valor y no un defecto.

Pues claro que sé que Dios no se ocuparía de andar salpicando de inocencia a los bebés, él tiene que estar más ocupado haciendo que un arquero ataje un penal o a un estudiante le toque el tema que estudió o a un tipo la vecina le dé bola. Pero he comprado la idea. Cosas que le ocurren a uno cuando esta dispuesto a que el mundo sea lo que uno se cree, por unos momentos.

Más aun cuando de niño he tenido muchas pecas, y con el tiempo las he perdido. Pero puedo estar tranquilo; si me miro en el espejo de cerca, todavía me diviso alguna.

Los portadores de pecas tenemos una ventaja respecto al resto, y se puede ver a simple vista.


II


Te dilato las pupilas, a besos lentos. Resbalo la curva y contracurva de tu cintura. Choco contra los botones de tu camisa. Descubro las pecas en tu pecho y dudo. ¿Puede el erotismo ser tan inocente?
Habrá que hacer equilibrio, como un funambulista, sostenido entre las pecas de tu pecho y dejar caer la duda junto a tu corpiño. Mi peor decisión en este momento, sería abrir un debate acerca de las diferencias entre pecas y lunares.

III


Los portadores de pecas, defendemos el derecho al delirio. Tenemos derecho a caminar por los cordones creyendo que son hilos suspendidos entre dos edificios altos. Tenemos derecho a creernos que las damas nos seducen en cada saludo. Tenemos derecho a pensar que mañana va a llover licor de chocolate, y la humedad se va a condensar en las ventanas como galletitas recién horneadas.

Los portadores de pecas, hemos crecido creyendo que el mundo se apoya sobre dos rosas, cinco unicornios, y veinte pinos.

Los portadores de pecas estamos convencidos que el hambre, la injusticia, la guerra, la estupidez y la pobreza se van acabar. Y cuando eso pase, la mitad de los abogados se van a evaporar y volverán al infierno. La otra mitad va a quemar los libros de leyes y se dedicará a escribir poesía con rimas consonantes, plantar árboles y tener hijos.

Los portadores de pecas, tenemos derecho a pensar que el sol nos guiña el ojo. Tenemos derecho a pensar que todos los pájaros del mundo están ejecutando una sinfonía por separado, y un día vendrá a la Tierra quien pueda hacernos escuchar esa sinfonía al unísono.

Cosas que le ocurren a los portadores de pecas, cosas que les ocurren a quienes están dispuestos a vivir en un mundo de fantasía, cosas que pasan si te convences que el mundo puede ser lo que uno siente que es.

IV


Los portadores de pecas también nos equivocamos. Hemos maldecido a Newton e intentado abolir la ley de la gravedad. Creyendo que esta imponía que había que hacerse problema por todo, que todo era importante, y cualquier cosa fea que a uno le pasará era grave.

Que tontos, sólo es la que hace caer las cosas.

NOTA: Algunos portadores de pecas no han desistido, e intentan abolirla de todos modos. Les parece simpático que algunas cosas no caigan, excepto los gobiernos bobos. No están de acuerdo con que el planeta los intente mantener con sus piecesitos sobre ella. Adicionalmente, ellos sostienen que las cosas deben caer porque alguien las tira y no porque la tierra las atrae.
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