No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



miércoles, 6 de junio de 2012

Invocación del sueño XI


Imposible dormir. Buenos Aires tampoco lo hacía, siempre estaba con sus ojos de faroles, de luces de calle, de hombres revolviendo basura y jóvenes gritando que el mundo sería siempre igual, que no habría lugar para un suspiro revolucionario o un golpecito de corazón que intentase cambiar el color del cielo. Pensando que era correcto que el cielo no fuese siempre celeste, que a veces debía ser gris. Como si hubiese un principio o reglamento de fundación de una ciudad moderna que le expropiaba la capacidad del azul del cielo. Nos conformábamos con el cielo de noche, cuando era imposible determinar el color del cielo, al menos en esos días que la luna, caprichosa y celosa, se mostraba poco para tener prestigio.
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