No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



viernes, 15 de junio de 2012

Los hilos.

La luna se nos parece, che. Mitad tan clara, mitad oscura. Pensás en la luna  y en verdad no podés pensar en ningún color, porque hay un color que es color luna.
No me digas que es gris, porque no veo diferencias entre eso y clavarme un cuchillo en la espalda. Decime plateada, a lo sumo. Y sí, al final, es más fácil ser que parecer.
En fondo nos gustaría ser lunosos, y no lunáticos. Pero es lo más cercano que podemos estar. Pero nos contagiamos de esto que nos rodea, que nos dice que tenemos que aceptar que el tiempo le pertenece a los relojes.
Al final, solo nos queda un album de instantes fijos. Y lo único que podemos hacer es condensarlos, imagen a imagen, y unirlos con un hilito. ¿Sabés que es eso? Eso es literatura, pero también es recuerdo, es melancolía, es poesía, es aprender. ¿Donde está la diferencia? La diferencia está en ese hilo.
Eso, también, es la vida de los otros. Fragmentos de fotografías. Unidas por hilos. Imposible asimilar el verbo sino a través de fragmentos. Si no fuese por esos fragmentos, todo sería un realismo absurdo, destructivo.
¡Ay Mondrian!  El arte se volverá innecesario cuando estemos en lo real absoluto. Porque la creación siempre está ligada al ejercicio de pensar y, sobretodo, al ver que la luna se nos parece. Nada tiene que ver con lo absoluto. 
Donde habita lo real, no hay lugar para la magia. Yo sueño esos hilos. Salivosos, transparentes, invisibles, azules, verdosos, trenzados. Imaginarlos, sentirlos, transpirarlos. Anhelo esos hilos con la total perdida de solemnidad. Y que seamos así; enamorados de la luna, como los toros, abandónicos.
Hoy, que el mundo está sostenido por tus hilos, tengo un miedo lunoso, hermosamente lunoso, pero plural, muy plural.

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