No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



domingo, 5 de agosto de 2012

Ignorancia


Acaso si habrán de pasarme cosas terribles, sospecho que será culpa de la ignorancia. Aunque esa sospecha es por la simple deducción de lo acontecido hasta hoy.
He intentado en vano comprender la realidad. He intentado convencerme que esta podía atarse a un plan único e ineludible, de tal forma que siguiendo tal o cual receta, se llegaba a un resultado esperado. Ignorando que la realidad es como un ajedrez donde uno apenas conoce los movimientos permitidos, e incluso es posible realizar movimientos por fuera del reglamento con la posibilidad de no ser descubierto, y aún siendo descubierto, es posible que se lo permitan.
Supongo que hay cosas que ignoro por corto tiempo y otras que nunca descubriré que ignoraba. Incluso debe haber alguna que conozco de forma equivocada. Pero ya no les tengo miedo, es simple, he comprendido algo; lo que debía comprender para despegarme de ese miedo.
He comprendido parte del mundo, tal vez migajas o algún fragmento más considerable. Funciona de esa forma; fracciones mínimas a las cuales uno no presta atención hasta que se manifiestan en algo ineludible. Los huracanes nacen en pequeños vientos, el otoño nace en un puñado de hojas que se secan y la primavera rompe la represión de los colores marrones con un diminuto brillo de flor amarillenta, y otras veces verde.
Ignorarlo no es grave por el hecho en sí, es grave y preocupante porque significa no prestar atención al mundo y sorprenderse con la total consumación. Sorprenderse por hechos comunes, lugares conocidos, actitudes esperadas.  
 Me preocuparía perder la sorpresa, pero me sugiero que no ha de pasarme a mí. No por ser poseedor de un don especial. No he descubierto dones especiales o naturales, al contrario, los he trabajado incluso a costa de que me mantengan sobre una línea delgada que me impide definirme como tal o como cual.
Aún procuro sorprenderme con los glaciares que se derriten en los vasos, con los brillitos que sueltan algunos libros, con los juegos que producen los puntos y las comas, tener miedo (porque alguien debe tener miedo en Buenos Aires), adivinar lo que escondemos. Porque procuro que un día no seremos cajones cerrados con llaves diminutas, ni intentaremos comer flores secas.
Lo procuro con unas ansías casi pornográficas.
¿Usted se hace o es? Las respuestas suelen ser más calificativas que las preguntas. Pretendo que se me califique por mis preguntas. Responder, responde cualquiera, incluso los ignorantes.
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