No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



martes, 21 de agosto de 2012

La almohada.


y luego todo lo que sigue es preguntarse, hablar en sueños raros, con códigos absurdos. Aceptar que una flor crece en un lugar ajeno a las flores, que crece en los pastos de los ladrillos. Y desconfiar de la paciencia de la flor para crecer, así, floreciendo, pasando el otoño, sintiendo cada fin de verano que el próximo será el último, pero no. Pasa el otoño, y por leve, comienza a preocuparse uno por el invierno. Y advierte a quién quiera oírlo: “¡No sé cómo pasaré el invierno!”.
Hablaré con mi almohada sobre todo esto y sé que no obtendré ninguna respuesta. Mi almohada es tan cobarde, casí tanto como las flores que apenas se muestran, que apenas nos dejan intuir la profundidad de sus raíces. Intentaré ahogarla, axisfiarla con el peso de mi cuerpo, o poniéndola entre mis rodillas y apretar.
No debiera confiar en mi almohada. No debiera. Parece muda, sorda, ciega. Simplemente no me habla, pero mi mayor miedo es lo que guarda, lo que encierra, lo que podría contarle al resto del mundo, al otro mundo….


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