No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



domingo, 2 de septiembre de 2012

Serenata de Alicia y la almohada. ( I - Pentagrama vacío)


Algunas conversaciones debieran hacernos sentir un poco locos, presupongo. Digo conversaciones por tener que catalogar. Debiera existir una palabra que no nos deje dudas. No tenemos en nuestro vocabulario una palabra que nos indique un diálogo donde ninguna de las dos personas se presten atención, o donde solamente una de las personas hable. Tal vez existe, y yo no las conozcan.
¿De qué forma puedo confiar en un mundo que no está dispuesto a enseñarme todas las palabras? ¿De qué manera se puede aceptar un mundo en el cual no nos permitamos el derecho de inventar una palabra que defina inequívocamente algo nuevo, o algo a lo que nadie le ha prestado demasiada atención? En resumen solo existen dos tipos de personas: aquellas que están dispuestas a abandonarlo todo, y aquellas que no, que prefieren conservar todo tal cual es, tal cual está. Lógico; porque sacando todos los tamices, solo tenemos dos acciones: retener o abandonar, dejar ir.
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