No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



martes, 16 de octubre de 2012

La paranoia II: los verbos irregulares. (Hojas sueltas del diario de una galeanista)


Me cuesta tanto la conjugación de verbos irregulares. Me asustan, no los entiendo. Sospecho que son trampas. Baldosas sueltas del piso que sobrepasamos. Guiños del idioma que intenta sobrepasarnos, no dejarnos dormir. Fallas en la receta que nos indica, ordena y predispone para que el resultado sea el esperado.
Cuando una estudia otro idioma, comienza con el verbo por excelencia: “ser”, y luego pasa a los verbos regulares, aquellos a los uno que puede predecirles el curso. Aquellos que uno puede agrupar y adivinar cómo será su conjugación a futuro y cómo fueron en sus pretéritos.
Entonces me invade una paranoia azul, detenida, dormida. Porque los intuyo. Sé que van a aparecer, como aparece a veces la muerte; vestidos de negro, con puntas filosas y máscaras huesudas. Me rompen los esquemas porque me anticipan un error que no me permite sostener los dichos, las conversaciones, las comunicaciones.
 No pretendo un mundo donde pueda ser que yo cabo, condují u oleo. El hecho de que todo se asemeje, que todo siga la misma regla de acuerdo a tres modelos, también me genera una paranoia pelotuda.
Sostengo una arraigada búsqueda de la irregularidad, descubrir las asimetrías para comprender los caprichos de lo marginal, de lo que nos distingue, nos separa. Pero tengo el temor violeta de que un día voy a quedarme con la total certeza roja, que incluso los más irregulares, los asimétricos, ellos también construyen sus reglas; sólidas, propias y absurdas.
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