No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



lunes, 16 de julio de 2012

T.O.C.


Todas las mañanas Rolando prende la radio, toma mate y mira por la ventana. Entre cebada y cebada mueve la bombilla. La da vuelta para hacer durar la yerba. En realidad lo hace para seguirse el juego.
El juego que realiza es el siguiente; calcula a ojo la cantidad de agua que pone en el termo para que la cantidad exacta de mates sean dieciocho. Ni uno más ni uno menos. Por lo general gana, pero a veces se queda corto y otras se pasa. Algunos días se enoja con lo que escucha en la radio, se desconcentra y rebalsa varias cebadas, haciendo peligrar la legalidad del juego. Cuando termina, sin importar el triunfo o la derrota, hincha sus pulmones de aire y luego suelta un suspiro fuerte que se transforma en un soplido, en un huracán bebé verdoso y húmedo.
Rolando cree que ese huracán bebé sigue su rumbo y es lo que hace girar el mundo. Luego se marcha, se pierde entre el resto de la gente que ignora su labor y lo empuja en el subte o le pide un moneda. 
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