No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



sábado, 25 de febrero de 2012

Cosas que pasan en este mundo.

Estaba en una entrevista de trabajo para un puesto bastante importante. “Con proyección internacional”, diría, como se dicen de algunos jugadores de futbol.
Supongo que en ese momento, todavía aceptaba la mayoría de las reglas de este mundo, como quien acepta que el sol está en el cielo, o el sur queda para abajo. Como algo que vino así de fábrica, y no con esta sensación que para cambiar esas cosas, las que no te hacen sonreír, por las que uno pone cara de estar comiendo una galletita húmeda, primero hay que encontrar las otras, las que sí te hacen sonreír.
Fue una entrevista grupal, entre ocho o diez jóvenes talentos, o al menos así reclamaba el aviso. Había contadores, administradores de empresas, algún ingeniero. Todos con algún posgrado, algunos en el exterior, en universidades Bélgica o la de Texas. Todos observados por otro grupo (tal vez, cuatro o cinco, no lo recuerdo con claridad) de psicólogas.
Con el tiempo termine de entender, que lo que se busca en esas oportunidades es observar los comportamientos. Si uno observa con claridad, es posible ver los rasgos generales de las personas, en forma muy fácil. Y en definitiva, una empresa, debe funcionar en grupo. Por lo tanto, el valor del comportamiento de cada uno, y la forma en que se relaciona con los demás tiene la misma importancia que los conocimientos técnicos. La famosa inteligencia emocional. E incluso, es más fácil entrenar los conocimientos técnicos que los otros, que responden a variables y aprendizajes muchas veces innatos e involuntarios, de acuerdo a la forma que uno tenga de ver el mundo.
La primera parte de la entrevista consistió en una presentación en inglés de cada uno, y luego pasamos a realizar un trabajo separándonos en dos grupos.
Ese trabajo consistió en el estudio de un caso, muy al estilo de las escuelas de negocios. Por lo general, este tipo de estudios, se basan en casos reales, aunque no se cuenta con todos lo datos, para aproximarlo a la realidad, donde no siempre cuentan con toda la información, y aún así, se deben tomar decisiones.
Poco recuerdo de aquello, algo así como un ejecutivo que debía afrontar la posibilidad de cerrar la filial de la empresa que se había abierto hacia muy poco tiempo en algún país árabe, debido a estar afrontando grandes perdidas. Como dificultades: tenía un lazo casi de amistad con la persona al mando y el cierre generaría el desempleo de varios miles de personas.
Lo que sí recuerdo, y muy bien, es a él. Corpulento, profesor de alguna arte marcial, bastante calvo, vestido en forma informal, y con una actitud de seguridad que intimidaba. Era supervisor en una empresa petrolera. Y dijo:
“Sí algo aprendí, que estas cosas no hay que tomarlas en forma personal. Lo mejor es cerrarla la filial, atendiendo a los resultados, que son lo importante en una empresa. Repito, no es algo personal, son números, y es simple, si no sirve, no sirve”.
Y lo sigo pensando, y todavía pienso, que algo de razón debe tener, algo, tal vez. Aunque me siga generando el mismo revoltijo de estómago. Cosas que uno no puede manejar, supongo. Cosas de este mundo, que se organiza para que algunas personas, no te puedan ver más que como un número.
Pues entonces, temblemos un poquito, más que de costumbre, si vemos un empresario cerca del poder político. Las naciones no son empresas, por más que tengan presupuesto, balance y estado de resultados. Las naciones somos nosotros, los que estamos adentro. No soy yo, ni vos, ni algunos, ni los otros, ni ellos, ni aquellos. Somos todos, pero todos juntos, no por separado.
Aquella entrevista la superé. También la siguiente. Y terminé bastante cerca de ser uno de los tres seleccionados. Pero no, finalmente quedé afuera.
Por lo pronto, pasa, la vida, y hay que seguir agarrados al número que nos toca. Mi duda, a veces, es si agarrarme más fuerte aún o simplemente soltarme, y ver que pasa.


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