No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



lunes, 14 de mayo de 2012

No pensarla.


No le pienso, compréndalo.
¿Para qué? ¿Para descubrirle los ojos como almendras a usted también? ¿Incluso a pesar de que se cortaría su brazo izquierdo antes de probar una? ¿Qué quiere? ¿Quiere que comprenda que carga estrellitas en el pie? ¿Qué le sulfura la miel y el vino por las yemas de las manos?
Sí, lo sé. Conozco a qué saben sus labios, estaba con usted cuando los probé. No lo olvide. Pero no pienso en ello, tampoco. ¿Qué quiere que comprenda? ¿Qué hay que besarla en puntas de pies para evitar que los dragones se despierten? ¿Qué hay que invitarla con la cadera tenue e inocente para que se deje llevar? ¿Qué debería prestar atención al hecho de maltratarle los breteles?
¿Usted sospecha acaso, lo mismo que yo? ¿Sospecha que esto que puede pasarnos es absurdo, vulgar, frágil, repetido y cursi? No pretendo la inmortalidad, incluso sospecho de sus intenciones (las de la inmortalidad), pero le temo a las historias vulgares, las que podría leer en una revista de peluquería.
Le he mentido, no sospecho aquello. He notado las notas, los do re mi que le salen de los párpados cuando pestanea. Por eso no le pienso. Porque las he visto sonar con tanta simpleza que me ha parecido natural, y por lo tanto no me ha despertado sorpresa. Escuché como engola la cornea y canta impostando la voz desde nervio óptico. La voz del ojo nunca desafina. ¿Con qué tipo de sentimiento pretende que ande por el mundo luego de esto?
No le pienso. Compréndalo. Sé que carga pecas en el pecho, en la espalda pero no en la cara. Y no me escudo en ninguna regla ni excepción que sugiera no pensar a este tipo de mujeres. No estoy atento a las leyes de la cognición, mesurada o no, por lo tanto desconozco si debería ser destinatario de algún castigo. Desconozco si al no pensarla usted deja de existir, y solo es capaz de andar en vida al primer momento que le dedico una neurona. Así ando por el mundo, obviando el cogito ergo sum.
No le pienso. Ni siquiera lo intento, no me hace falta, ya la he comprendido con los ojos apenas la observé, no necesito dedicarle ni siquiera un instante de parloteo entre neurona y neurona…
No le pienso, y agradezca. No vaya a ser cosa que un día de estos me encuentre pensándola tanto que termine por ponerme incómodamente enamorado…usted me entiende…no me haga decirlo. Nos desconocemos lo bastante bien como para comprender que sería inevitablemente encantador, pero también desnivelado e inconfortable.
Asumo que hay una excesiva metafísica en esto de no pensarla.