No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



jueves, 10 de mayo de 2012

Vacío.


A veces me pasa.
A veces me quiero tonto. No me quiero. Me olvido. De Galeano, de Sartre, de Cortazar, de Zola, de Bioy Casares, de Beckett, de Saramago, de Hesse, de Tenessee Williams, de Wilde.
A veces me pasa. Ahí me siento vacío, y nada. Sí, nada. Al tiempo me entusiasmo. Y pienso con qué demonios me voy a volver a llenar; para volver a sentirme tan vivo que me vengan ganas de cosas raras, revolucionarias, como enamorarme.
A veces pasa que me revoluciono. Me enamoro. Me pongo rabioso, y me ocupo de las flores, defiendo a las hormigas, me dedico a seducir a las cerezas y salgo a la calle a tirarle papel picado a las señoritas de rulos. Pero luego se me pasa, me vacío, me olvido, me aburro.
Entonces las hormigas, las flores, las cerezas y las señoritas de rulos me resultan insípidas y en blanco y negro. Hasta que aparece; la letra sumada a la otra y a la otra.
Vivir; termina siendo eso, ir vaciándose de a poco, goteando, ir desinflándose, con la única obligación de volver a llenarse luego. Suelo dudar que vivir sea eso, pero me es ¡irrenunciable! 
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