No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



miércoles, 16 de noviembre de 2011

La trama del miedo III & IV

III
De todos lo miedos que tuvo, Rolando se queda, con el miedo a saltar. Porque por más que elija saltar, sabe: nada vale el salto si no se tiene miedo.
-¡Cualquiera se manda de cabeza a una pileta llena! ¿Quién tiene miedo de eso? Pero, cuando no sabemos si hay agua: ¿quién salta? ¡Eh! Yo salto, de cabeza, palito o de panza, por más que se me ponga colorada. Primero, esta el miedo ese, el que me petrifica las patitas al piso y me susurra: “No saltes” pero aprendí a no seguirle la corriente. Si le llevase el apunte a todas las cosas que susurran, nunca haría nada. Y salto. Mientras más alto mejor, porque siento que vuelo. Apenas me suelto, me balanceo en el aire, y ahí: sonrío. Pero cuando me acerco, ahí esta la segunda trama del miedo; esa que me dice: “Atención”, me seca la garganta y me da ganas de volver el tiempo atrás y quedarme petrificado, con los pies en suelo firme, quieto, sin mayor riesgo que el aburrimiento. Por suerte es imposible detener el desenlace del segundo miedo; que termina siendo un terrible golpazo o la linda gloria de un salto perfecto. Vale la pena el miedo, mientras la gloria siga teniendo ese gustito, y/o tenga a mi lado Bermúdez, un excelente médico, para curarme los golpazos.- dice Rolando, sin ponerse colorado.
IV
Bermúdez se queja.
-Estoy cansado. ¿De qué le sirve a Rolando el miedo, si no le lleva el apunte? El tipo este ¿no se da cuenta que cada golpe cada vez es más profundo? Y yo acá, curándole cada golpazo. 
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