No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



lunes, 3 de octubre de 2011

Conversación de una damita y sus zapatos.

Los zapatitos me apretan.
Yo me los sacaría (¡Así! Como con un golpe seco hacia arriba y que vuelen lejos) pero no…los zapatos son como mascaritas para los pies, ¿lo notaron? Uno no puede andar por el mundo con los pies desnudos.
En este mundo careta y torcido la gente anda mirando al piso. Yo pensaba que estaban tristes. Pero no. ¿Saben porque hay tanta gente mirando hacia el piso? El otro día me di cuenta. Porque la gente te mira los zapatos. Una mujer vale lo que sus zapatos. Nosotras, nos pensábamos que, o éramos rubias o morochas, o tal vez coloradas, pero no, nosotras somos los zapatos que usamos.
Somos tacos aguja, o chatitas, o de cuero, en punta, altos, dorados, negros, de plástico, tipo bota, tipo botín, o simplemente zapatos viejos.
Mi madrecita, siempre me dijo que en la vida hay que hacer sacrificios. Yo tarde en comprenderlo, pero lo entendí. En la vida, hay que aguantarse que los zapatos te lastimen el talón, o que te machuquen los pies, que te aprieten las carnes, o que no te dejen correr, o andar haciendo equilibrio en el cordón. Hay que ser valiente. No importa que se te encarnen las uñas, o te lastimen el dedito chiquito. Las ampollas son símbolos de dignidad femenina. Porque una mujer, si ha de serle fiel a algo, es a sus zapatos. Una no puede abandonarlos. 
Una tiene el valor que tienen sus zapatos, mientras más caros, mas vale uno….ya nadie ama los pies descalzos…nadie...
¿Has sentido el pasto en tus pies? ¿Te ha quemado el asfalto la planta del pie? ¿Te los ensuciaste en la tierra alguna vez? ¿Has vuelto a tu casa, con las patas negras, negrísimas, y una sonrisa en tu cara?
Ya nadie esta tan vivo, ya nadie es tan libre. Nosotras estamos presas. De los pies. Todas y cada una de nosotras.
¿De qué manera puedo ser verdaderamente libre, si tengo los pies metidos en esto?
Los zapatitos me apresan. Pero me la banco. 

9 comentarios:

Raiana Reis dijo...

Hola! Ayer encontré tu blog cuando buscaba un texto de Eduardo Galeano en google y de pronto me encanté con todo... Hoy vengo a leer mejor sus escritos y hacer los comentários.
Buenísimo este texto en la reflexión de nuestros cárceles sociales. Aún me gustan los pies descalzos!

Abrazos desde Brasil.

yoquemebusco dijo...

Entonces yo soy un par de championes: ni muy muy ni tan tan ¿vio? pero ¡uh! andar con los pies descalzos es lo mejor. Las pantuflas son su versión más 'socialmente aceptada'.
Adoro que utilices los dos sígnos de interrogación.

¡salú! por eso

Lucía

este dijo...

Riana! Gracias!! :) ¡¡Demasiado honor que me hayas encontrado buscando a Galeano!!

Lucìa:¡Championes! ¡Me encanta que me hagas un comentario en uruguayo! ;) ¡salù!

Rosie M. dijo...

Es lindo tu estilo, mezcla de frescura juvenil y reflexión. La gente es todavía demasiado sumisa a las convenciones y a las "cárceles sociales", como dice Raiana.
Saludos

Claudia Perez dijo...

No presté atención a lo que la gente mira en la calle.. si me miran mis pies voy muerta entonces, porque uso zapatillas todo el tiempo y, muy de vez en cuando, zapatos super cómodos cuando tengo que estar presentable… je
Gracias por mandarme el mail, por fin pasé, no? Jeje
Un abrazo!

Claudia Perez dijo...

ahh... me olvidaba, no tomo Jack Daniels.. je

Drisana dijo...

Yo no te encontré... Más bien tu me encontraste. Pero te agradezco en el alma el que me hayas dejado leer tus hermosas letras.
Alguién, un día, me dedicó un capitulo en uno de sus libros que empezaba diciendo: "Sólo a mí se me ocurre estrenar zapatos en estas circunstancias..."
Y si, los zapatos son una mascara que aprisiona a veces las alas de los sueños...

Elena dijo...

Tienes toda la razón. Los zapatos son una cárcel y si somos lo que nuestros zapatos entonces ya hace tiempo comencé a liberarme aunque fuera un poquito. Ahora soy tan cómoda como mis zapatos y he mandado al cuerno los tacones afilados. Me falta dedicarle tiempo a liberarlos por fin pisando donde no debo y andando lo peligroso.

Conee dijo...

Hola! gracias por invitarme a viustitar tu blog, ya te sigo !! casualmente hoy publique algo sobre zapatos, que loco ¿no?

Saludos