No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



viernes, 21 de octubre de 2011

La comunión del acto y el pensamiento.

Alicia se sienta y dibuja. Con trazos finos, adivina un caracol. Que se enrosca, que se mueve quieto.

Alicia se lo cree, y pronto se transforma en ese caracol, y sonríen como uno, y la hoja suelta brillos y trazos de sonrisas.

-¿Estará bien que sea así?- se pregunta.

Y está bien así Alicia. Eso sucede cuando hay comunión de lo que piensa, con lo que se hace, con lo que se es, con lo que se imagina, con lo que se desea.

Me ha pasado. Por más distancia que se ponga a lo que se escribe, uno termina creyéndoselo, uno termina siendo eso que escribe. Imposible ser objetivo cuando uno es tan subjetivo. 
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