No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



miércoles, 27 de julio de 2011

Invocación del sueño I

Sueño poco. O al menos, recuerdo poco. Es feo. Se supone que uno sueña siempre, aunque no lo recuerde. Este punto, no puedo afirmarlo ni refutarlo.

Sólo sé que, a veces, sueño en las siestas. En las noches comunes, las de lunes a viernes, no. ¿Será qué sueño despierto? Digo, cuando camino, o cuando escucho a alguien que habla, sordido, humedecido en pena, triste. Cuando apago el cerebro, mientras se suceden las imágenes aburridas. Me imagino, me sueño en otro lado, me sueño a punto de. Sueño para adelante, sueño en lo que pasará, o lo que podría o debería; pero también sueño para atrás, en lo que pasó, en lo que pudo y en lo que no pasó. Desato los nuditos que me llevaron ahí y los dejo tiesos, lisitos, sin rulitos. A veces, porque otras veces, los anudo, más y más, y nudo sobre nudo, me río, pensando en quien los desatará.

Ha de ser aburrido vivir sin un sueño. Despertarse sabiendo que todo siempre va a ser igual, sin importar lo bueno o malo que sea.

Vivir completamente de acuerdo con todo. Sin querer cambiar nada. Sin la ilusión, ni el impulso de darle un pincelazo al mundo.

Al fin y al cabo, cuando uno duerme y no sueña, esta ensayando su propia muerte.

Así ha de ser estar muerto. Debe ser dormir sin soñar, nada, ni un sueñito ni nada.

¿Será que uno muere cuando pierde la capacidad de soñar?
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