No deseo ser realista, pretendo escribir música pero con palabras, porque los recuerdos suceden con música. Tengo trucos en el bolsillo y cosas bajo la manga, pero no quisiera ser un prestidigitador común. Pese a todo, no he podido determinar, si quiero mostrarles la verdad con la apariencia de la ilusión, o por el contrario, la ilusión con la apariencia de la verdad.....las palabras me preceden, me sobrepasan. Tengo que tener cuidado: sino las cosas se dirán sin que yo las haya dicho. Así como un tapiz está hecho de tantos hilos que no puedo resignarme a seguir solo uno....mi enredo surge porque una historia está hecha de miles de historias....



sábado, 30 de julio de 2011

Invocación del sueño VIII

"A la mujercita más estúpidamente hermosa".

Yo la soñaba hermosa. Desanudando los nudos de mi ombligo, mirándome, hablándome con la voz bien nasal, mientras me hundía los dedos en el pecho.
Yo la soñaba con la mirada picara, con los ojos como almendras, mirándome trepada en mi cadera, mordisqueándome la oreja.
Yo la soñaba, jugando al equilibrio, conmigo, hasta que finalmente, tropezábamos, y caíamos, y rodábamos en una sucesión de aplastes y desaplastes.
Yo la soñaba con ganas, la soñaba cuando me dejaba hacerlo. Me era difícil convencerla. Le insistía todas las noches.
-Déjeme soñarla, déjeme. Prometo que sólo la sueño un poco, mañana tengo que levantarme temprano, y si la sueño mucho, me retumban las z en la cabeza hasta el mediodía- Le insistía.
Yo la soñaba vestida, pero de a poco le desdibujaba los vestidos, les descosía los breteles, le cortaba las remeras, le arrancaba las medias, le desarmaba la bombachita.
Yo la soñaba hablando, pero de a poco, la callaba, le invadía el espacio entre la oreja y el pecho, y me imaginaba que su cuello era una glorieta.
Yo me tiraba en la cama, y la soñaba. Hermosa, estúpidamente hermosa. Yo la soñaba tan hermosa, que me daba miedito verla, no confiaba que podía soñar tan real.
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